SEMANA VIGÉSIMO SEXTA TO MARTES

Jerusalén pasó de ser la capital de un reino a ser un símbolo de unidad y comunión de todos los pueblos de la Tierra. Oraba sobre esto mientras escuchaba “laudate omnes gentes” (alabad todos los pueblos) de Taizé. Y no podía dejar de pensar en el problema de Cataluña.  Samaria en tiempos de Jesús era algo parecido al nacionalismo actual. Los samaritanos no se sentía llamados a decir: “Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros”. Recordemos cómo la samaritana del pozo planteó a Jesús (para distraer la conversación) sobre este problema. La Sagrada Familia de Barcelona acoge a turistas y creyentes de todos los pueblos, es un símbolo de la Gran Familia que formamos la humanidad, esa gran familia que nos empeñamos en separar y romper de tantos modos. Ponemos este problema hoy en el centro de nuestra oración. Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.