SEMANA VIGÉSIMO TERCERA TO MIÉRCOLES

La Pascua del YO de cada uno de nosotros no se hace de un día para otro. Podemos tener un momento en la vida de conversión fuerte. Ese encuentro con Jesús que nos cambia la vida, nos trastoca la escala de valores, nos sana heridas… pero no somos tan simples como un calcetín al que le das la vuelta y ya está. Por eso San Pablo insistía a los de Colosas que ya habían muerto con Cristo que no dejaran de hacer morir en ellos el hombre viejo, porque ese hombre viejo se revuelve muchas veces en el sepulcro, se resiste a ser renovado a imagen de su creador. Digo esto porque nuestro proceso de conversión dura toda la vida y vencida una batalla hay que ir preparando la siguiente. Nos levantamos hoy aspirando a los bienes de arriba, a lo mejor, pero sabiendo que para llegar a ellos hay que luchar. ¡¡Pues adelante!! Feliz día y bendiciones. Para ver las lecturas pincha aquí.